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Una poesía del "Tribu" a Ikea, a esa tienda que compres lo que te compres lo tienes que montar, aunque sea un mechero te lo venden por cojone : piedra, gas y envase.
IKEA PA QUE VEAS
Hay una tienda en Sevilla
Que no se puede aguantá
Que vas por una silla
Y tienes que ver diez sofás
Sin contar veinte cocinas
Catorce o quince oficinas
Y siete salitas de estar.
Cuando tu ya te das cuenta,
y quieres buscar la puerta,
La que echa pa tras
Es la cara de tu parienta.
¿Bueno niña y esas sillas?
Preguntas tu en forma sencilla,
Y cuando llegas a las vajillas
Sin querer ni molestar "Al final",
Con voz muy seca es lo que contesta ella
Cuando viendo tantas mesas con su lapiz y su metro,
Ella no para de apuntar.
Y es lo que pasa de veras
Que viendo tantos cojines
Abres cuarenta neveras
buscando los botellines
que hagan mas corta la espera,
pero ya te desesperas,
y no te puedes explicar,
como en algo tan grande solo encuentres un bar
Y eso sí, está al final,
y no es un bar cualquiera,
Allí no hay tizas en la oreja
Ni tapas de pringá,
Solo sarchichas canijas
Metias en un cacho de pan.
Cuando ya estas llegando al final
y crees que todo pasó,
ves con resignación
que ahora viene lo peor.
Cuando entras en el almacen
Fila 14, estantería B
Ahí estan las sillas de nombre Nüitraôveque.
Eso también tiene gracias,
como se puede llamar una silla así tan raro,
Como se llamará el sofá!
Pero esto no importa ya,
Porque se a echo de noche
Tienes hasta arriba el coche
Y lo tienes que descargar.
Y ya contaré en otra ocación,
Lo de montarlo en tu casa,
que eso es otro follón,
De momento estoy sentao
En la silla de Ikea sin sacarla del cartón.
A la mejor página web,
Yo le mando un saludo,
Por mi madre te lo juro,
que se llama Simotex.
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