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Hoy salí de Jueves Santo en plan “familieo”. Iba con mi hermana, cuñao, sobrinos y amigos de toda la vida.
Antes que nada tengo que decir que a mí siempre me gustó la Semana Santa y soy persona ducha en ese tema (sin llegar nunca a convertirla en especial centro de atención para mí), pero por motivos personales, me desligué de ella hace años y hace años, valga la redundancia, que no vivía un día como el de ayer.
Para empezar el día estaba de lujo: solecito por todos lados y fresquito por las esquinas del centro que te hacía echarte la rebequita por los hombros de vez en cuando.
Pero observé una cosa, no había gente, o al menos no la bulla de otros años. Ya no es que no hubiera bullas es que no había ni aglomeraciones ni nada parecido. Los niños podían jugar tranquilamente mientras esperábamos los pasos. Fue bastante “raro”.
En seguida pensé: la gente está loca por coger el solecito, han disfrutado de pedazo de Domingo de Ramos y de los primeros tres días de Semana Santa que son los “fuertes” y los que suelen gustar por la cantidad de cofradías de barrio que salen, y ha llegado el puente y han cogido carretera y manta para la playa.
Yo le preguntaba a mi hermana: niña, ¿pero qué pasa hoy? Y es que por lo visto, aparte de que la gente esté loca por pillar el sol y la playa, en los últimos años viene ocurriendo eso en la Semana Santa.
Es positivo y beneficioso que no exista tal exceso de personas, pero al parecer se está perdiendo un poco de tradición (yo me incluyo dentro de las personas que se han desligado de ella) y se puede apreciar los segmentos de la población que siguen acudiendo y los que no. Y, ¿sabeis qué? Pues que me dio una mijita de pena pensar que en unos años esta tradición tan nuestra vaya decayendo llevándose con ella un poco de parte de nuestra identidad.
En fin… que yo ayer lo pasé muy bien. Y me dejé llevar por el ambiente y el día tan buenísimo que hacía. Y tengo que decir algo del Jueves Santo. Es un día poco llamativo desde el punto de vista de la Semana Santa. La gente prefiere ver cofradías tipo San Gonzalo, San Benito, La Sed, El Cerro, El Beso de Judas….las típicas de barrio con mucho jaleo y con misterios enormes que se lucen por todos lados.
Y como el Jueves Santo precede a la gran noche cofrade por excelencia (la Madrugá) pues queda un poco en el olvido de muchos.
Pero a mí siempre me gustó el jueves santo por sus cofradías y porque hay un ambiente como “mas sevillano e íntimo”… es algo así como ir a la feria el martes a medio día a comer mejor que ir por la noche en fín de semana.
A las 9 ya sólo quedábamos dos porque los niños tenían que descansar y los demás se marcharon. Después de ver Los Negritos a medio día, Montesión y Los Caballos, vimos saliendo Cigarreras de la catedral y me encantó, porque cuando se empieza a poner el sol y se encienden las velas y los cirios se crea un áurea diferente. Entonces fue cuando decidí seguir.
Vi por primera vez a los armados de la Macarena desfilar, que por cierto vaya ambientillo guapo que llevan esos…jeje. Y después.......fuimos a la freiduría de la calle Arfe y me puse de pescaito frito hasta arriba…mmmmm……me encantan las croquetas de freiduría, pero eso así: ninguna mejora a las de mi barrio….. Y todos preguntareis: ¿y cuál es tu barrio? Ahhhhh secreto!! Que venís y os las coméis todas! :-P
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Bueno, ya en serio, el pescaito estaba de lujo, y al ratito vi pasar la Quinta Angustia y por Dios que (no penseis que hablo desde el fanatismo) nunca olvidaré esa escena: la calle Arfe con gente, pero sin nada de agobios (pasé por medio del tramo para cruzar la calle), y entonces vi los nazarenos colocados en filas perfectas con los cirios encendidos, los árboles en flor y al fondo se aproximaba el misterio, con incienso y la calle muda al escuchar la música de capilla…. De verdad que, si no fuera porque mi niña me bañó la cámara de fotos en las playas de Cádiz y ya no salta el flash (demasiado que se enciende la cámara), eso era para retratar porque parecía una postal antigua de Sevilla.
Terminó la noche del jueves con el misterio del Valle y el Señor de Pasión por Alemanes que hacía un siglo que no veía y que me pareció muy bonito también. Y, ¿quién es el señor de Pasión se preguntará alguno? Pues ese que nuestra querida infanta Elena (querida es irónico ehh :-P) viene a visitar cuando tiene un huequito estos días.
En fin, no puedo explicar todo el ambiente del día porque me extiendo demasiado, pero hoy me apetecía hablar sobre ésto y dedicarle un mini particular homenaje a la Semana Santa en general y al jueves santo en particular. Y, aunque no me vaya a convertir de nuevo en tan seguidora como antes de la Semana Santa, no dejo de reconocer que es preciosa y que por algo muchos vienen a Sevilla y no se van por estas fechas.
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